Este es el título de un artículo publicado en la edición de la semana pasada de The Economist que comenta los resultados del último informe de la Oficina Estadística de Estados Unidos sobre renta, pobreza y cobertura sanitaria.
Los resultados son positivos en cuanto a la evolución del ingreso del los hogares, que creció un 0,7% en 2006 ( aunque la economía creció al 3,3% según el FMI). Al mismo tiempo, la tasa oficial de pobreza se redujo del 12,6% al 12,3%.
Sin embargo, los resultados en cuanto a cobertura sanitaria son negativos: el número de ciudadanos sin cobertura sanitaria aumentó de 44,8 millones en 2005 a 47 millones en 2006. Es decir el 15,8% de la población carece de cobertura sanitaria. Esto es especialmente sorprendente si tenemos en cuenta que EEUU es el país que dedica una mayor proporción de su PIB al gasto sanitario, el 15% en 2003.
Esta situación se deriva de la organización del sistema sanitario en EEUU y de su evolución en los últimos años. El Gobierno Federal no garantiza la cobertura sanitaria universal, aunque sí la asistencia de urgencia para todos los ciudadanos. Por otra parte, el gobierno federal sí ofrece programas para los ciudadanos con menor nivel de renta ( Medicaid) y de la tercera edad (Medicare). En conjunto, el gasto público en sanidad representa el 45% del gasto total. La mayor parte de la cobertura sanitaria se basa en seguros provistos por las empresas a sus empleados.
Sin embargo , a medida que los costes de los seguros sanitarios han aumentado fuertemente en los últimos años las empresas han comenzado a limitar la cobertura que ofrecen a sus empleados. Al mismo tiempo, muchas personas aseguradas indivualmente tampoco han podido hacer frente a las primas del seguro. Como resultado el número de personas sin seguro ha aumentado.
El crecimiento de las primas de seguro está relacionado con los problemas del "mercado" sanitario en Estados Unidos como falta de competencia, insuficientes incentivos y problemas de información. Estos problemas o fallos de mercados tienden a justificar la intervención del sector público en la sanidad.
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